Vuelta al cole. . . . y recordando mi época de estudiante

Aquí donde vivo, los niños hoy han vuelto al cole tras las vacaciones de verano. Ya me queda algo lejos todo eso, mi hija comienza la universidad y mi hijo vuelve al instituto.

Pero no voy a hablar de eso. Acabo de escuchar en la radio la canción de Olé Olé No controles, un grupo muy antiguo para los más jóvenes. Mi mente se ha trasportado hasta  1984, yo cursaba primero de bachillerato (el antiguo B.U.P), recuerdo que hacía un trabajo con una chica de clase que ni acabó el curso. Estábamos en su casa y yo me enfadaba mucho porque se pasaba todas las tardes que usamos bailando con la misma canción una y otra vez, sin poder hacer nada del trabajo que debíamos presentar. Yo era muy responsable para mis 14 ó 15 años.  Lo que aún me parece lo más lógico,

También recuerdo la rabia y lo injusto que me parecía que esta chica fuera nieta de un maravilloso lector. Éste  tenía casi todas las habitaciones de su piso llenas de estanterías industriales y en ellas bien colocadas su colección de libros. Podías pasar un a tarde entera paseando por los pasillos de aquel lugar. Era la biblioteca particular de un fantástico amante de las artes  literarias, el abuelo de una nieta que pasaba de leer o estudiar. Ella era ignorante totalmente del tesoro de su abuelo.

Todavía hoy me pregunto en dónde terminaron todas aquellas obras.

 

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Los de mi generación

Por supuesto no soy millennial, pero tampoco soy senior. Parece que nos dicen generación X, aunque también he visto que los nacidos en mi año aparecen como boomers, o como generación Nocilla.

Lo que si recuerdo bien es que de joven a los de mi década nos llamaban los pasotas. Y ahora mismo no me extraña. Porque no entiendo el motivo de callar y aguantar. Si algo no te gusta haz tu queja e intenta cambiarlo, lucha por lo que crees que es justo. Muévete si algo quieres, nadie se moverá por ti. Además la unión hace la fuerza y de esta forma algo cambiará. Reacciona.

Aunque no este no era el tema de mi post. Yo lo que quería decir es que a los que nos acercamos a los 50 se nos coloca como en tierra de nadie, no somos viejos pero tampoco somos jóvenes.

Podemos salir a hacer deporte dándolo todo como jóvenes pero comenzamos a tener pequeños achaques del principio de la madurez.

Tenemos nuestro poder adquisitivo, viajamos lo que nos apetece o podemos.

Nos hemos puesto las pilas con la tecnología para estar a la última, al igual que los idiomas. Hemos tenido que poner la quinta o sexta marcha para acelerar.

Nuestros gustos culinarios se han vuelto muy sibaritas, comiendo de todo como mi caso aunque algunos empiecen con controles de analíticas para vigilar el colesterol. Lo mismo pasa con los vinos, hablamos tal sommelier cuando años atrás no bebíamos vino ni en broma.

Intentamos disfrutar al máximo de la vida, Carpe Diem. A vivir que son dos días (o dos telediarios) y a vivirlos lo mejor posible. Disfrutar de lo que me gusta y lo que no lo reemplazo y listos.

Hemos aprendido que la vida puede ser corta y lo que quiero lo voy a tener y punto.

Tenemos muy claro lo que queremos en nuestra vida pero todavía tenemos máááásss claro lo que no queremos.
En total que somos esa generación que no somos ni jóvenes ni mayores pero que podemos vivir una vida tan activa como un joven pero aceptamos que se acerca la madurez, sin sentirnos mayores. Y en algunos casos la edad no es una limitación mientras tengamos ganas e ilusión en hacer las cosas.

Y tú de qué generación eres ?

 

Disfrutar de tu tiempo

El otro día hablé del tema en Facebook. A mi edad he aprendido que el tiempo es un bien de gran valor actualmente. Sé que todas las horas que pierda no las voy a recuperar nunca. No ocurre como con el tan deseado dinero, lo puedes perder pero lo puedes recuperar tarde o temprano. Algo tan ansiado por algunos que en definitiva es recuperable.

El tiempo es tan apreciado para mí que cuando pienso en cómo lo malgasto en estos momentos, me fastidia. Y lo digo porque tengo un horario de mañana y tarde, de 9 a 14 y de 15 a 18 horas. Como soy una persona muy activa, necesito tener un buen ritmo de trabajo. De hecho en todas las empresas que he trabajado el ritmo ha sido muy bueno y hasta frenético en algunos casos. Y cuando digo bueno me refiero a tener muuucho trabajo. Soy una trabajadora nata, necesito tener mi mente ocupada en mi lugar de trabajo.

Como no quiero tener el síndrome boreout, voy a emplear mis horas muertas de trabajo en horas vivas de interés, como ahora mismo por ejemplo. Como mis tareas no ocupan mi jornada laboral completa y la empresa se niega reducir mi jornada. Intentaré llenar mis horas con otros menesteres. No quiero amargarme pensando en todo lo que podía hacer hay fuera, así que invertiré en mi bienestar emocional.

Vosotr@s cómo invertís vuestras horas muertas en el trabajo?

El verano

El verano es sinónimo de mar, indudablemente. Si pienso en el verano, pienso en el azul del mar, pero una imagen que me identifica al verano es contemplar un campo de trigo. Como éste que está muy cerca de casa y no lo descubrí hasta ayer:

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Ver el trigo así  me transmite paz, sosiego, tranquilidad, calidez, naturalidad, siesta, calor, largas tardes, sol, helados, uñas de los pies pintadas. . . .  es decir un verano en toda regla.

Resumiendo mi mes de mayo

Si resumo mi mes de mayo, puedo decir lo siguiente:

  1. Lluvia, mucha lluvia
  2. He conocido una persona con mucha ambición, mucha competitividad y mucha maldad en el entorno laboral. Resalto lo positivo, estoy orgullosa de ser como soy, clara y directa a la persona, aunque estoy padeciendo las consecuencias y no sé cómo acabarán.
  3. En el tema ocio, he visto una serie nueva: Seven Seconds, dura pero real. De pelis resalto Revolutionary Road (2008), buenísima película aunque sea dura. Otra es un clásico que me recordó taaaanto el ambiente trabajo: Eva al desnudo (1950) (me ordeno a mi misma ver más clásicos).  Y para pasar el rato entretenida recomiendo Primos (2011).
  4. Tras años sin probarlas, volví a disfrutar comiendo  Anchoas de L’ Escala. A veces nos deleitamos por gastronomía foránea cuando lo que tenemos en casa está buenísimo, y como ejemplo me pongo a mí misma.
  5. Sobre lecturas ando fatal, estoy frenada con 3 libros a la vez y no hay manera de avanzar por falta de tiempo. Y tengo una lista esperándome que me parecen muy interesantes, entre ellos El niño número 44.
  6. Lo último y más interesante, en mi campaña “mierdas las justas” he conseguido donar 2 bolsas, tamaño basura,  llenas de ropa mía y 1 de zapatos.

Del rojo al gris

Esta mañana me he preparado para desayunar un bol de fruta fresca: fresas, arándanos, frambuesas y plátano. Un cóctel de vitaminas naturales, según los libros que estoy leyendo de alimentación sana. Además de un color rojo subido que hace subir el ánimo. Otra forma de alimentar es la vista, a más color, más fuerza me transmite. Y además hoy que es lunes.

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Me disponía a salir tan contenta de casa, cuando ya en la calle, el color gris me rodeaba por completo:

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Y es que la vida es así, del rojo intenso puedes pasar al gris triste, en un pequeño instante.

(reflexiones de un lunes)

De pelis

Tengo un hijo adolescente. Con todo lo que se llega a escuchar, para mí la adolescencia de mis hijos no la planteo como un problema, sino como una época en la vida. Y en la vida pasamos por muchas y diferentes épocas. No voy a negar que la infancia de nuestros hijos es una etapa bastante fácil, por mucho que nos inunden a consejos y formas de actuar. Como dice una amiga mía, vivir como madre la infancia de tus hijos es la etapa Disney. Coincido con ella pero vivir la adolescencia de tus hijos es una fase que nos pone a prueba, nos sorprende y nos enriquece a cualquier madre. En todos los sentidos, tanto en lo bueno como en lo malo. Estamos en ese periodo de tiempo en que no debemos ser padres estrictos ni debemos ser sus colegas, es un equilibrio dificil de encontrar y llevar.

Con todo esto quiero decir que mi hijo como muchos chicos de su edad tiene un montón de hobbies típicos de adolescente.  Pero hay un tic de él que me sorprende. Y creo saber de que progenitor lo ha heredado (me, of course) Pues ese tic es ver películas con temas profundos. Cuando hablo de profundos son pelis que transmiten un mensaje. No solo el cine americano de aventuras, del cual es fan también, sino películas con un fondo que traspase la pantalla.

La última  que vimos en sábado de palomitas y cine fue: The lady and the van. Un filme que me gustó muchísimo sobre la vida de una anciana vagabunda en una furgoneta. La actriz principal es la maravillosa actriz Maggie Smith, todos los papeles que hace esta señora, me encantan.

Sé que es muy difícil que los chavales sientan algún tipo de atracción por pelis de este tipo, pero a veces da la casualidad que por la temática se sienten atraídos y es la excusa perfecta para que vean buen cine. Algunas veces sale bien y otras no tanto.

 

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Más librerías, por favor

Vivo en una localidad muy cercana a Barcelona, de más o menos 38.000 habitantes.

Pues en toda la localidad no tenemos ni una librería  exclusiva de libros. Es decir que sólo se dedique a la venta de libros. Papelerías-librerías hay, creo yo, unas tres. Combinan la venta de material escolar y de manualidades con un mini espacio para los libros.

Pero lo que sí que abunda son centros de estética y depilación, y también dentistas. En unos años vamos a tener los niños con mejores sonrisas del mundo, gracias a los aparatitos para corregir malas dentaduras, que casualmente casi todos tienen. Pero ¿ qué nivel de cultura tendrán?

Lástima que cada día se priorice más la estética que la cultura, que se viva de la imagen de fuera en lugar de cultivar nuestro interior. Nunca fue tan fácil acceder a la cultura, y cada vez veo menos interés por parte de todos. Lo que hubiesen dado muchos de nuestros antepasados por vivir en esta época.

Si hemos vivido una crisis económica, con pobreza social, también estamos viviendo la pobreza intelectual. Una pena.

 

 

Estoy sensiblera

Sobre las tres menos cuarto volvía hacia la oficina, tras el rápido descanso de una hora para la comida. Pues bien a esa hora siempre me encuentro una vorágine de niños que se dirigen hacia el colegio (está de camino a mi oficina desde  mi casa).

Este mediodía había un grupo de niños y niñas subidos a un banco contemplando,  entre chistes y risotadas, el espectáculo de ver una paloma aplastada en el asfalto por algún coche. La escena era bastante salvaje, el pobre animal era un amasijo de sangre y plumas, según pude ver de refilón porque no quise fijarme mucho en esa desagradable visión.  EL juego consistía en aclamar que algún vehículo aplastara aún más al animal.

Quizás hoy estaré sensiblera pero a veces me parecen tan crueles los niños. Y éstos son los que me pagarán a mí la jubilación ?!?! 😉  Mucho asquito me dan.

Como decimos por aquí “quin jovent, quin jovent!!!” ( que juventud, que juventud!!!)