A flor de piel

Soy una persona muy respetuosa, es uno de los valores que más echo en falta últimamente. Creo que cada uno es libre de pensar lo que le dé la real gana, sin ofender, dañar o pasar por encima de la persona que tiene enfrente. Yo me declaro libre pensadora, aparte no me gusta manipular ni que me manipulen.

Todo esto que os estoy contando es por lo que  ayer ocurrió y viví, en donde vivo. El famoso 9 N. A mí me da igual que se votara sí-sí o no, o sí-no, para mí lo importante era estar allí y votar, dar tu opinión. No me gusta que impongan una voluntad con malas excusas y ejerciendo el poder sobre los ciudadanos. Así que allí fui a votar. Vivir y ver lo que vi es difícil de explicar con palabras. Las ganas y la ilusión, el poder decidir . Unas urnas donde expresar qué opina el pueblo. Que no se nos olvide, aunque últimamente lo parece, el poder está en nosotros, en nuestro voto. Uno no puede quejarse de forma sistemática sin hacer nada, en todos los sentidos de esta vida. Las quejas al viento, se las lleva el aire.

Quizás todo esto sirva para que despierte nuestro poder de reacción, reaparezca la ilusión, y que las ganas no nos dejen vivir.

Quizás aún estamos a tiempo  de despertar a esta sociedad que parece sumida en una especie de hibernación. O al menos esa es mi esperanza.

( me da que esta entrada va a tener pocos comentarios )