Lugares encantadores

Hace unos días visité  Mercantic. Supongo que algunas lectoras ya lo conocen. Es un mercado de antigüedades, maravilloso, un lugar con ecanto, de visita obligada, más si vives a 10 km de distancia. Pero por un motivo u otro no lo había visitado, y eso que en mi juventud solía frecuentar un bar pegado a él. De esos bares con música en directo, muebles y sofas vintage, y con vela incluida en casa mesa.

Además coincidió con una feria y la descarga  de primero de mes, con antigüedades a pie de camión.

Las casetas de colores, los productos que se venden, el bar con escenario, la terraza para tomar el vermut, todo, todo, todito me maravilló

 

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Vi tantísimos objetos que me trasladaron a mi infancia, las sillas de terraza que usábamos, la caja de herramientas de mi padre, el acordeón de mi abuelo, un teléfono góndola, la caja de lata con flores donde guardaba mi madre las fotografías, . . . . . .