El secreto de mi felicidad

Una de las cosas que más feliz me hace es dibujar y pintar. En cuanto cojo un lápiz y un pincel pueden pasar horas sin yo enterarme, y puede haber un terremoto al lado mío que ni ni lo advierto. La felicidad absoluta y máxima llega hasta mí en estado puro.

El otro día volví a pintar en acuarela. Llevaba alrededor de 13 años, sino más, sin utilizarla. Mis acuarelas en pastilla, mi bloc de acuarela, un bote de agua, unos  pinceles y voilá, esto es lo que surgió:

Imagen

Tomate

Fresa

Tachán

No es gran cosa, pero creo que voy a volver a retomar mis ratitos de pintura. Realmente se pueden mejorar pero el momento que pasé me hacen verlos como los mejores dibujos del mundo.

El punto no tan positivo es que estos dibujos me han demostrado que debo volver a visitar al oftalmólogo. Que arduo fue hacer el contorno, simplemente no veo.