Dos suecos y un francés

Este mes de Agosto ha sido muy productivo, hablando de libros. Eso de tumbarse sin hacer nada da para mucho. Y que no te guste hacer siesta también contribuye. 3 libros he conseguido acabar, aunque uno es muy cortito y en un día se puede terminar. Dos siestas fue lo que utilicé. Dos autores suecos y uno francés.

 

La quinta mujer1er libro: La quinta mujer, Henning Mankell. Novela negra sueca. Con el boom que ha habido últimamente se podría pensar que es otra novela más del género sueco, pero resulta que se publicó en 1996, muchísimo antes que las de Larsson, Läckberg y compañía. Por algún motivo se le denomina al autor,  el gran nombre de la novela negra europea.

Resumiendo muy ampliamente, la trama consiste en asesinatos por resolver, con un inspector como gran protagonista.

Me ha gustado más que otros autores de este estilo pero me ocurre como con todos ellos. Me pierdo con los nombres suecos de los protagonistas.

El abuelo que saltó

2º libro y 2º sueco: El abuelo que salto por la ventana y se largó, Jonas Jonsasson. Había leído muchas críticas sobre este libro y lo tenía desde hace mucho tiempo en mi lista de lecturas. 

A mí me ha parecido divertido, irónico, irreal, hilarante. Un libro entretenido que me hizo pasar un muy buen rato mientras estuve con él.

La trama un anciano que el día que cumple 100 años se fuga del asilo en el que está.

A mí el protagonista me recordó mucho a  Forrest Gump. El autor hace un repaso del siglo XX, a su modo. En especial sobre el mundo del espionaje, ¿ y si fuera todo tan sencillo como lo presenta ? Me encantó la filosofía de vida del abuelo.

La lista de mis deseos3er libro: La lista de mis deseos, Grégoire Delacourt. Es un libro muy corto, casi como un cuento. Cuenta la historia de una mujer con una vida normal a la que de repente le toca la lotería. De ahí el título. Es una novela real como la vida misma, ¿ o no ?

Este libro lo ví en la librería, lo compré y pasó por delante de todos los libros que tengo en mi lista. Me pasé toda la novela creyendo que era una mujer quien había escrito el libro y cuando lo terminé buscando al autor descubrí que era un hombre