Por el camino del colesterol

Tres veces por semana salgo a andar por el camino del colesterol. Dicho camino va pegadito a un río. Cuando iba al colegio,  cada mañana, mediodia, y tarde lo cruzaba a través de un puente y cada día bajaba de un color. Debido a una fábrica de cartones, las aguas bajaban de un color, un día azul, otro día rojo, otro morado. Una verdadera lástima. Por aquel entonces el alcalde elegido, de un determinado color, prometió que ese río se iba a sanear y hasta peces podríamos pescar. Desde aquellas elecciones han pasado muchos, muchos y muchos años, el alcalde es distinto pero aún sigue siendo del mismo color la alcaldía, y por supuesto de peces en el río ni verlos.

Cuando paso por su lado, siempre pienso que pena de río. Que poco aprovechamos lo que tenemos, poco aprecio,  además lo explotamos y destruimos al máximo. Simplemente con un poco de cuidado, como hacen unos kilómetros más arriba y más abajo, y mantenimiento la ribera del río podría mejorar. No como ahora lleno de huertos, que por cierto no quiero ni imaginar como riegan sus cosechas, aparte de la maleza.

Como desaprovechamos  lo que tenemos y que poco valor le damos. a algo realmente importante como un río

Cuando veo en las noticias lo interesados que están en llegar a Marte y conocer si ha habido vida en ese planeta, siempre pienso lo mismo: no se dan cuenta que es como va a quedar la tierra en algunos años por culpa de nosotros mismos.

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