De libre disposición

Los profesores de los colegios tienen varios días de libre disposición, a lo largo del año,  en los que no hay clase. Yo entiendo  perfectamente toda la problemática que tienen los profesores con los alumnos, con algunas familias y los recortes, pero no puedo  dejar de pensar que son afortunados con respecto a sus días libres.

Uno de esos días sin clase fue ayer, tras el carnaval. Así que tuve a los dos en casita. La mañana no acompañaba para salir al parque ni a pasear, las temperaturas eran muy bajas. Pero con una niña de 12 y un niño de 8 es difícil de entretenerlos, la lectura no da para toda la mañana y las manualidades ya le aburren.

Así que mientras uno terminaba los deberes, y yo avanzaba con la transcripción, pensé que lo mejor que podía hacer mi hija para no aburrirse y de paso darle un poquito más de responsabilidad era que probara de hacer un sencillo bizcocho, pero eso sí ella solita. Receta en mano, hizo su primer bizcocho, ella sola.

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Riquísmo le quedó, tan rico que a esta hora no queda ni un pedacito

Lo próximo, la pongo a hacer una paella 😉