No puedo con las injusticias

El sábado estaba de compras por Barcelona, por la zona de las calles cercanas a las Ramblas, exactamente por la plaza del Pi. Primero os debo comentar que yo debería haber sido policía, dada la intuición que tengo para detectar a los chorizos.

Llegando a dicha plaza delante de nosotros iba un grupo de turistas franceses de la tercera edad. Una piltrafa humana, es decir un personaje enganchadísimo a alguna adicción, disimulaba con una vaso de café delante nuestro. Mi marido y yo lo comentamos y nos fijamos en el personaje, el primer intento lo abordó por que mi hijo se cruzó por medio jugando. Pero en el segundo cuando hizo el intento, con la duda del qué hacer cuando vas con niños, mi marido lo reprendió junto a mí. El ladrón se hizo el loco y huyó a toda prisa, las ancianas nos lo agradecieron en francés y español. Entonces yo les comenté que vigilaran que habían muchos ladrones, en especial carteristas.

Me vino a la memoria, cuando un día en Barcelona le robaron el monedero a mi madre de la forma más fina posible en unos grandes almacenes, conocidísimos. Aquella señora podía haber sido mi madre, que ya no está en este mundo mientras que ese deshecho humano podía ser su ladrón y él por desgracia,  sí que sigue caminando por nuestras calles. Y os lo confieso yo con los drogadictos soy muy radical: NO los aguanto.

Quisiera que los políticos que ahora están en campaña se pasearan por las calles de la gran ciudad a ver el panorama y que el dinero se hubiese  invertido donde debía haber sido invertido en su día, léase policía por ejemplo, por que patrullar poco se les ve. Luego nos quejamos de la  imagen que tienen desde el exterior de nuestra ciudad o de nuestro país

Ah y un último consejo, si se os acerca ( por ejemplo en el metro ) alguien con una chaqueta colgada en el hombro, cuidado que es una de las formas más rápidas de robar sin que nadie se dé cuenta. Aunque siempre  hay alguien que está al quite

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