Congelada

Este sábado por la noche, como por arte de magia, pasé de 24ºC a -12ºC. La noche era agradable y la temperatura en la calle también lo era. Pero como necesito que  verdaderamente llegue el otoño, me dije que mejor para una noche cálida que buscar fresquito, así que rumbo al bar de hielo de Barcelona. Rumbo a Ice Bar.

Nada más entrar te entregan un anorak para no pasar frío, y unos guantes. En un  principio no lo sentía,  pero seguidamente el frío se nota.

Todo, absolutamente todo, está congelado, hasta los asientos:


Los que tenían pieles para calentar las posaderas no estaban libres. Yo alucinaba con las mujeres que entraron con sandalias al recinto, muy familiarizadas con el frío debían estar para poder soportar la temperatura. Yo no puede soportar más de veinte minutos dentro de la cámara.

La decoración es totalmente acorde con el tema:

Fue  una forma diferente de disfrutar de la noche del sábado en Barcelona. Por cierto, por la zona que está repleta de restaurantes y

 clubs lounge, poco se escuchaba de castellano o catalán. Estaba llenísima de turistas extranjeros