Ay Fermín, Fermín

Vuelvo a tener internet en casa, algo tan esencial e importante para mí, pero bueno éste no es el tema de hoy.

El viernes tuve un evento bastante importante para mí, pero estaba casi segura que el suceso no iba a ir bien, de  hecho así fue. Que será que la desesperación nos hace ir en busca  de ayuda externa,  a sabiendas que somos dueños de nuestro propio destino. Es decir si algo va ir mal por mucho empeño que pongas en un amuleto o talismán, o por muchas súplicas que le pongas a tal santo o tal santa,  la cosa va ir mal.

En fin la desesperación es mala consejera, y como últimamente desesperanza hay mucha pues a buscar alguna ayudilla externa que me proteja frente a los problemas. Y que mejor que un amuleto, casero eso sí !!. Muchos son los que creen en estampas santorales, otros tantos en piedras especiales, maderas talladas o cualquier cosa al gusto de uno mismo.

Ahora con la calma que da haber visto el toro pasado, me paro y reflexiono cómo he podido llegar a presuponer que semejante “cosa” ( a ver si ahora se me ofende) iba a tener cierto poder, llevándolo donde lo llevé. Pero que caray en la vida siempre hay que ponerle humor:

Aquí Huevín Fermín, aquí unos amigos

Feliz Octubre a tod@s