Siguiendo la tradición

Nació por casualidad, por un paseo que nos llevaba a la orilla de riachuelo. En un pueblo que tantos recuerdos nos trae, en el que pasamos tantísimos veranos, semanas santas, fines de semana, puentes y lo que fuese.

Y aunque todo aquello terminó, cada año por estas fechas iniciamos la recolección de los frutos para deleitarnos de una deliciosa mermelada de moras.  A veces vamos sólo los cuatro y a veces vamos en tropa, pero esto ya se ha vuelto una tradición familiar. He aquí parte de la producción de este año:

Aunque han pasado ya  algunos años que estoy sin ellos, soy completamente incapaz de pasar por delante de la casa en las que tantos días de ocio y risas  pasamos juntos.