Crónica en el Pirineo

En el mes de Agosto pasamos algunos días en el Pirineo. En una de nuestras excursiones, fuimos a visitar un pueblo fantasma. Paradojas de la vida, en una época en la que existen tantísimos desahucios de viviendas,  resulta chocante,  hasta insultante, encontrarse con pueblos deshabitados pero con casas en pie.

Éste lugar que os cuento, está lejano de la carretera, sólo accesible andando. Pasando por unos bellos parajes, dignos de ser visitados. Pero eso sí, no  encontramos a nadie, absolutamente a nadie tanto en el tramo de ida como en el de vuelta. Todo lo contrario al día que subimos a pie hasta el lago de San Maurici. Ese día parecía que estaba paseando por las Ramblas de Barcelona, de la tantísima gente que había.


Aunque el lugar es bonito, era un poco tétrico entrar en sus casas:

Muy emocionante imaginar quién y cómo había vivido en ellas:

Suponer cuántos y qué feligreses habían visitado aquella iglesia:

O aquella ermita:

Pero aún siendo muy emocionante, también fue un tanto turbador visitar aquellas calles, casas e iglesias en la más absoluta soledad pensando que algún día aquel pueblo era un pueblo vivo mientras que ahora estaba totalmente muerto

Sin duda un lugar idóneo para celebrar la noche de Halloween. Eso sí para corazones fuertes