A 220 por hora

En mi época de estudiante, yo solía ser la primera en terminar un examen. Pero me daba corte entregarlo y me esperaba, fingiendo que lo repasaba,  a que otro fuera el primero en entregarlo. En la actualidad me ocurre lo mismo, pero no me importa ser la primera en entregar.

Cuando estoy en clase y la profesora nos indica hacer un ejercicio, no es que termine la primera, es que cuando mis demás compañeras han terminado, yo he terminado, además, con el segundo ejercicio.

Al caminar mi ritmo es siempre rápido aunque no lleve prisa, es más me molesta mucho caminar con personas que considero lentos, lo saben muy bien mis pobrecillos hermanos.

Mi marido me dice siempre que parece que lleve un petardo allí donde termina la espalda y que debería descansar, yo le contestó que descansaré cuando esté en la tumba.

Para mí la siesta es odiosa, en realidad dormir me parece una pérdida de tiempo.

Mis amigas se sorprenden cuando les digo que una de las cosas que más echo de menos de trabajar es el ritmo de prisa que llevaba en aquella época.

Y ¿ Por qué os cuento todo esto ? Por que el otro día, mi compañera de al lado, me dijo que la estresaba, si me conocieran  que pensarían su marido y su hija, que creen que ella estresa.  Pobre ilusa, y eso que conoce mi lado light.

Feliz fin de semana a tod@s, en especial a todas las madres