En otras palabras

Vivimos muy cerca de un pueblo, el cual podíamos catalogar como muy fino, hasta a veces tirando a  finolis.

El sábado paseando por sus calles, me fuí fijando en los carteles de algunas de sus tiendas o mejor dicho, maravilloso establecimiento de venta directa,  y me encontré con esto:

– Floristería, rotulada como: Taller de arte floral

– Peluquería para mascotas perrunas, rotulada como: Estilista canino

– Una especie de establecimiento farmacéutico o homeopático: Balneario de la respiración

Un claro ejemplo de la riqueza del idioma castellano, sin duda