Las Navidades agotan

A mí las Navidades me agotan, mentalmente y físicamente. Además el mes de Diciembre es sinónimo de fiesta, aquí en casa. Batallar con comidas familiares extra largas y cumpleaños de los niños, agota. Pero ya se sabe sarna con gusto, no pica. Así que no me quejo, pero estoy agotada, la verdad. En las Navidades, un día de invitada, dos días de anfitriona, risas, risas y más risas, buenos ratos, sí eso sí, pero agotada. Y como siempre me pasa cuando recibo, entre los nervios y los turrones, pues varios kilos menos que el mes pasado.Sí, has leído bien: menos,  no sé qué clase de metabolismo tengo que me acelero y voy perdiendo kilos sin yo querer.

Y hoy tenemos fiesta en casa, mi niño, mi Sergi cumple 7 años. Dios, que rápido pasa el tiempo. Él es el único hombre que le aguanto todo, como dice  mi marido y debo reconocer que es cierto. Mi pingüino, aquél que vino rápido , rápido, rápido al mundo casi sin darme tiempo a nada, 14 minutitos de parto. Este niño en el que me veo tan reflejada, tanto, tantísimo.

Pero hoy también es momento de hacer balance de este año que se nos está acabando, se nos va de las manos. Un año que ha pasado bastante normal y a veces eso se agradece. Se han ido algunas personas cercanas a nosotros y han entrado otras a nuestras vida que en principio parecen buenas. En fin, un año de lo más tranquilo, espero que el próximo sea de lo más parecido.

Si hay alguien ahí leyéndome os deseo

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