Las Navidades agotan

A mí las Navidades me agotan, mentalmente y físicamente. Además el mes de Diciembre es sinónimo de fiesta, aquí en casa. Batallar con comidas familiares extra largas y cumpleaños de los niños, agota. Pero ya se sabe sarna con gusto, no pica. Así que no me quejo, pero estoy agotada, la verdad. En las Navidades, un día de invitada, dos días de anfitriona, risas, risas y más risas, buenos ratos, sí eso sí, pero agotada. Y como siempre me pasa cuando recibo, entre los nervios y los turrones, pues varios kilos menos que el mes pasado.Sí, has leído bien: menos,  no sé qué clase de metabolismo tengo que me acelero y voy perdiendo kilos sin yo querer.

Y hoy tenemos fiesta en casa, mi niño, mi Sergi cumple 7 años. Dios, que rápido pasa el tiempo. Él es el único hombre que le aguanto todo, como dice  mi marido y debo reconocer que es cierto. Mi pingüino, aquél que vino rápido , rápido, rápido al mundo casi sin darme tiempo a nada, 14 minutitos de parto. Este niño en el que me veo tan reflejada, tanto, tantísimo.

Pero hoy también es momento de hacer balance de este año que se nos está acabando, se nos va de las manos. Un año que ha pasado bastante normal y a veces eso se agradece. Se han ido algunas personas cercanas a nosotros y han entrado otras a nuestras vida que en principio parecen buenas. En fin, un año de lo más tranquilo, espero que el próximo sea de lo más parecido.

Si hay alguien ahí leyéndome os deseo

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Con cariño para vosotr@s

En casa cantar no sabemos, pero silbar….. vaya si sabemos silbar. Ahí un va vídeo hecho con mucho cariño por mis pequeños locuelos, aunque pensándolo bien no sé quién está más loco:

 

Feliz Navidad a tod@s, nos leemos la semana que viene

De paseo por la gran ciudad

Una de las cosas que más me gustan de mi gran ciudad, es que se puede encontrar de todo, paseando por sus calles. Uno de los destinos recomendados para pasar la Navidad es Barcelona,  según el New York Times de este último  fin de semana.

Aquí os dejo algunas fotitos de mi paseo:

 

De éstos de aquí arriba, hay cuatro en casa

( si os fijáis en la derecha de la foto superior,  aparece mi pingüino, como le llamo a mi hijo )

Me encanta pasear por mi gran ciudad, pero realmente para vivir me quedo con mi mini ciudad.

Feliz martes

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Lo clásico, nunca falla

Soy una mujer que compra un montón de cosas que luego quedan almacenadas, algunas por tiempo infinito. Todo tipo de utensilios, o cualquier cosa que yo crea que pueda necesitar, ya sea telas, lanas o un largo etcétera, etcétera.

Y lo que me ocurrió hace unos años, es que compré un molde ´de silicona en forma de árbol de navidad. Uy sí,  la de bizcochos navideños exitosos que iba yo a tener………..sí, sí , tan sólo lo he utilizado una vez. Un molde muy poco armotizado.

Esta Navidad planificando los menús, que por cierto aún no los tengo al 100 %, pensé en hacer una tortilla de patatas especial en forma de arbolito, como uno de los entrantes y seguro que iba a acertar con los niños.

Mi tortilla especial:

El relleno lo hice en una cazuela. Una cebolla a trocitos hasta que quede medio dorada, en aceite de oliva. Le añadí unos trocitos de jamón serrano aunque si es ibérico mucho mejor. Corté varias patatas a daditos, las cuales añadí a la mezcla anterior. Se remueve de vez en cuando, aunque notaréis que se agarra un poquito en la cazuela. Cuando las patatas comiencen a estar blanditas, le añado un vasito de vino blanco seco. Cinco minutos a fuego fuerte, seguidamente le añado un vasito de agua. Lo dejamos 10 minutos a fuego medio, que se vaya evaporando el agua. Mientras batimos los huevos, los que soléis utilizar para una tortilla. Mezclamos los ingredientes de la cazuela, escurridos, y los huevos. Colocamos en el molde de árbol y a cuajar al horno.

La última que hice fue con un molde redondo de bizcocho. La podéis ver en la foto, a mí se me doró demasiado en el horno, por hacer mil cosas a la vez y olvidarme de ella.

Quizás no sea una exquisitez de plato pero estoy segura que a los niños de la mesa les encantará picotear el árbol, que decoraré con tomatitos cherry a modo de bola.

Y a vosotr@s ¿ qué tal os va esta semana ? Para mí es la más estresante antes de las fiestas, donde mi frase más escuchada es, permitirme el taco:  “mierda, si aún tengo que comprar esto o aquello, y no tengo casi tiempo”

Aunque no me oís, yo estoy silbando

Desde que ví el video en Otherside’s soulmate, no me puedo quitar la canción de la cabeza. Hasta lo tengo de tono en mi móvil. Es más, es oírla y no parar de moverme al estilo Jagger

El otro día junta a mi hija y mi sobrina, pre-adolescentes las dos, estaba en una tienda de ropa. De esas con la música atronadora, ¿ qué pasó ? pues que sonó la musiquita infernal que me tiene robado el cuerpo, una que no controla se puso a bailar. Las caras de las pre-adolescentes y el tonito de “mamá, por favor”, fué magistral.

Aquí os lo dejo para que bailéis a gusto:

Feliz fin de semana a tod@s

Como en otra época

Hace ya muchos años que están de moda los mercados medievales, por estos lares. En mi mini-ciudad cada Fiesta Mayor ( finales de Agosto), hay un mercado, con sus diferentes puestos repartidos por las  calles.  A mí como se suele decir ni fú, ni fá. Pero si uno ve un mercado medieval en un entorno adecuado, las cosas cambian.

Si uno al llegar al lugar en cuestión, ve como han bajado por lo menos 10 grados la temperatura y está rodeado de niebla, cambia la visión de las cosas:

Para remediar el frío nada mejor que un chocolatito caliente:

Bien acompañado, por supuesto:

Quizás también para combatir el intenso frío, sería dejarse llevar por la marea humana:

Lo bueno del entorno, te hace pensar que estás realmente en una época medieval:

Tenemos puestos para todos:


Actividades diversas:

Hasta arbolitos de los deseos:

Y si aún tenemos frío, sólo hay que acercarse a algún puesto a calentarse:

Si tenemos hambre, algo de picoteo, quesito, primero éste:

 Luego éste:

Por si alguien tiene más hambre, todo light:

Aquí hay de todo, especialmente para los culés:

Y esto es todo amig@s,  valió la pena levantarse pronto en día festivo y pasar un poquito de frío. Os dejo con mi amigo, del que llevamos todos,  un poquito dentro:

12/12

Cuando era pequeña y mis amigas de escuela hacían juegos y planes de bodas y niños, a mí nunca me gustaba participar. Siempre decía que me casaría con muchos más años que ellas, por que en mis planes, si acaso los tenía con 13 ó 14 años, no estaba conocer al hombre de mi vida.

Con los años la cosa no cambió demasiado, de hecho el primero que me habló de un futuro en común y boda, se quedó plantado y lejos, lejos de mí. Ahora pienso que quizás fuí un poco cruel, pero al menos no fué en medio del altar.

Como todo tiene un hasta que…., a mí también me ocurrió, hasta que encontré el hombre de mi vida. Y ocurrió que lo que no entraba en mis planes de futuro, se fueron colocando poco a poco: una vida en común, una boda, una casa tradicional, un perrito y unos hijos.

Yo no quería tener hijos, no me gustaban los niños decía yo, aunque en realidad lo que no quería eran responsabilidades. No quería perder mi libertad, mi independencia y mi tranquilidad. Pero un día 12 de diciembre de hace 11 años, nació una personita que cambió por completo todas mis ideas y fue uno de los dos hechos que me han hecho más feliz en mi vida. Cuando miro atrás, veo lo rapidísimo que ha pasado el tiempo y la que era mi niña cada vez está siendo menos niña y más lo que denominan con la etiqueta de pre-adolescente. Lo peor de todo esto es que me estoy convirtiendo en la mala, o sea en la madre, palabras que oía en boca de mi madre ahora las  suelto yo , y no quiero ser la mala, no, no y no quiero.

En fin, ser madre es difícil pero una de las mejores cosas que me han pasado, de las que me siento más orgullosa y más feliz. Sólo puedo decir que gracias, Júlia. Gracias por demostrarme lo equivocada que estaba. Desde el primer momento en que te sostuve en mis brazos, con tus ojos verdes observándome con el entrecejo fruncido, desde ese primer momento sabía que existiría una conexión entre nosotras especial e inquebrantable, como lo está siendo día a día. Felicidades, mi nena, te quiero muchísimo.