La abuela cebolleta

Hace unos días leí esta frase:

” Mi memoria es magnífica para olvidar “

A veces sería maravilloso tener una memoria selectiva para olvidar aquello que nos ha hecho daño o simplemente no nos ha aportado nada en la vida. Pero debe ser terrible olvidar lo cotidiano y el día a día.

Os quiero contar una anécdota que me ocurrió hace un par de años. Era verano y nuestro frigorìfico se había averiado. Cuando necesito un electrodoméstico con urgencia, siempre me dirijo a El Corte Inglés, para mí es símbolo de eficacia y seguridad. Ese día íbamos con los niños a buscar una nueva nevera. Ya sabéis como son los niños cuando necesitas que estén quietecitos, mientras una se concentra en encontrar un buen producto a un buen precio, ellos se obstinan en hacer todo lo contrario. Llegué al punto de ordenar a mi marido que se los llevara, mientras yo departía con la dependienta.

Hasta aquí todo normal, lo malo fue cuando ésta me preguntó la dirección de envío. Por unos segundos me quedé en blanco sin saber qué contestar, sin saber decir la dirección de MI CASA. No os podéis imaginar la angustia que sentí al no saber qué contestar, ni tener a mi marido cerca para poder preguntar. Que desesperante fue ese pequeño instante para mí.

Que triste debe ser quedarse sin recuerdos, sin pasado.