Que alguien me convenza de lo contrario

Recuerdo ver, desde muy pequeña, perros en casa. La primera vez que llegó una,  el cachorro de una perrita sin raza, yo debería tener unos seis. Lo trajo mi padre para animar un poco a mi madre,  tras la muerte de mi abuela.

A lo largo de mi vida,  he tenido tres perros. El último se me murió hace 4 años, mi Patufet, Patu para los amigos. No os podéis ni imaginar el show que monté en el veterinario, las  lágrimas que llegué a  soltar,  cuando lo tuvimos que sacrificar tras 15 años de existencia. Entonces juré y perjuré que no quería más perro,  exceptuando el breve inciso de uno en casa aquí.

El pasado mes,  pasando por una carretera camino de otro lugar, por casualidad mis hijos vieron el cartel de una exposición canina. Me convencieron para ir a verla. Allí nos encontramos con el desfile de perros de una protectora, listos para ser adoptados. Como no, mi hijo que está loco por tener un animalito, me intentaba convencer. Gracias  que todos eran demasiado grandes para nuestra casa. Pero claro viendo a todos aquellos animalitos sin dueño y abandonados, mi corazón se ablandó. De esto hace más de un mes, y  ahora tengo ganas de volver a tener un perrito en casa.

Es por eso que necesito que me  alguien me convenza de lo contrario, venga darme razones para no tener perro, que si no me veo próximamente en la protectora.

Foto tomada en un parque de Lisboa