Fin de semana bucólico

Una vez escuché que hay niños que cuando les preguntan por la procedencia de algún alimento, éstos contestan que vienen del frigorífico o del supermercado. Creen que los tomates se crían en la nevera, o que los pollos salen de las bandejas del super. ¿ No os parece increíble ?

Yo creo que mis hijos saben la procedencia de los alimentos, quizás no todos pero de muchos de ellos sí. Por eso me gusta, de vez en cuando, pasearles por la naturaleza y que contemplen en vivo y en directo de algunos productos que nos ofrecen.

Este fin de semana hemos paseado para recoger:

Vimos diferentes tipos de bayas, aunque no recolectamos ya que no somos expertos:

Fruta en plena calle:

Diferentes tipos de frutos, aparte de éstos vimos avellanos en pleno bosque:

Paseamos por las calles del pueblo, bien conocido por mí ya que había veraneado en él durante muchísimos años. Disfrutando de la paz y la tranquilidad, paz y tranquilidad que no soportaría para mi vida diaria. Soy muy de ciudad y de movimiento:

Aún haciendo todo este recorrido, cuando mejor se lo pasaron mis hijos fue con la idea que tuvo mi marido:

Aún bajando río abajo, el barquito fue recogido por mi hijo ya que sintió lástima de perderlo