Poquito a poco

Hola, ¿ hay alguien ahí leyéndome ? Vuelvo poquito a poco, mejor dicho,  lentamente  me van volviendo  las ganas de escribir. Así que doy por cerrado este paréntesis de forma definitiva, bueno o eso voy a intentar.

En estos días he recargado las pilas, he creado mucho, he pintado, he leído, he visto algunas pelis, me he indignado, me he desindignado, me he ordenado ( mentalmente) , me he enfadado, he reído y he llorado, os he leído, he descubierto nuevos blogs, en fin lo que normalmente hago en mi vida normal, pero sin mi vávula de escape, mi rinconcito personal.

Y ahora directa al tema de hoy. Estos días tan cercanos al término del curso, muchas de vosotras habréis ido a las funciones de final de curso de vuestros hijos. Y si no tenéis seguro que de algún sobrino o hasta quizás  del hijo de algún amigo o de algún vecino si me apuras ( mi vecina y su madre venían a la función de mi hija, hace años).  Si algo bueno tiene estar en paro es que ya no me pierdo sus funciones. Mi hija hizo su actuación en la obra de teatro, como final de su extraescolar. yo cada vez que la veo me sorprendo. Ella es de apariencia tímida, pero cuando sube al escenario se transforma totalmente, es otra persona la que veo allí arriba. Todo lo relacionado con voluntarios en espectáculos o  cualquier tipo de expresión ante su clase, ella es la primera en salir.

Todo esto me recuerda lo distinta que yo era en este aspecto. Mi clase en la época de E.G.B., por cierto que lejanas suenan esas siglas, era de 16, casualmente 8 niños y 8 niñas, tan sólo una línea por curso. Para mí era un suplicio salir ante la clase a presentar un trabajo o comentar algún tipo de experiencia, dada mi timidez. ¡ Y en realidad éramos tan poquitos ! Si hacíamos algún tipo de función teatral, yo me ofrecia voluntaria para hacer los decorados para la puesta en escena. Y si íbamos como espectadores a ver algún espectáculo ni se me ocurría salir al escenario a protagonizar, como el caso de mi hija esta semana, un truco de magia con el mago. Sólo espero que no pierda el ímpetu y atrevimiento que muestra. Gracias a Dios, con los años yo perdí mi timidez.

Siguiendo con el tema hijos, hace poco tuve la primera reunión con el tutor de mi hijo. Literalmente me dijio que mi hijo sería el hermanito que querría tener para su hijo. Es el niño que todo profesor quiere en clase, atento, con ganas de aprender, tranquilo No os cuento todo esto para que veáis lo bueno que es mi hijo, sino por que siempre que escucho esto de boca de los profesores me pregunto estaré haciendo algo mal ya que  conmigo se comporta como un torbellino, no para ni un momento quieto, le repito las cosas mil veces, escucha cuando quiere, etcc, etc….Aunque quizás no se trate de hacer algo mal, sino del morro que tiene el niño, no?