Al final el plan no estuvo mal

Finalmente el sábado tuvimos un plan, no plan.  Sin ningún propósito en mente, se nos unió nuestra sobrina, ya que hicimos de canguros. Así donde mejor para pasar un rato con tres niños, bueno concretamente un niño y dos casi pre-adolescentes ( hay que ver como están, últimamente), pues un parque. Un parque grande, mejor aún un gran parque, 17 y pico hectáreas que tiene. Nos pusimos rumbo a la ciudad que vió nacer a mis padres, a mis hermanos y a mí, pero no a mis hijos: Barcelona.

El lugar escogido el Parque de la Ciudadela. Un parque con mucha historia, albergó la Exposición Universal de 1888, encontramos el Museo de las Ciencias  Naturales, el Hivernáculo, el Zoo ( junto a éste  son 30 hectáreas). y el Parlamento de Catalunya.

Comenzamos nuestro recorrido por el Arco de Triunfo. Por cierto que fácil es hacer

deporte, si uno quiere claro. Bajo el marco incomparable de un arco, nos encontramos a una buena cantidad de no sé cómo llamarlos spinnistas ¿ ?, haciendo spinning:

El aforo estaba completo, si es que él que no hace ejercicio es por que no quiere, ¿ no?

Siguiendo por el paseo nos fuimos alejando del arco y nos adentramos en el parque. El día era muy gris, como podéis comprobar en la imagen, y amenazaba lluvia

Ya dentro del parque nos encontramos con la glorieta, donde algunas veces se puede encontrar música en directo:

La Cascada Monumental:

El lago con una de las torres de la Villa Olímpica, de fondo:

De toda la fauna que nos encontramos, gansos, patos, tortugas, la que más nos gustó, fue ésta:

Tengo una fotografía de una excursión del cole, en este mismo lugar. La fotografía debe tener unos 30 años:

Para que veáis que os hice caso, aparte del parque. nos fuimos al mercado. Paseando como turistas por el Barrio Gótico, llegamos al Mercado de Santa Catalina, con una cubierta original y colorista, reformada hace pocos años:

En el Barrio Gótico, me encontré con una pequeña joya de la que no he puesto fotografía, ya que volveré. La Capilla Marcús, una pequeñita iglesia románica dedicada a San Marcos,  encajada entre edificios, que le daba un toque tierno y especial.

Y finalmente llegamos hasta mi querido Mediterráneo, aunque por lo visto el Sábado estaba enfadado. El oleaje era considerable:

Y así sin quererlo se nos fue el Sábado