En una tarde gris

Para mí, no hay nada mejor para calmar el alma que disfrutar de una taza de té, leyendo un buen libro. Si además la tarde es gris, triste, y amenaza tormenta,  todavía mejor.

Pero si en ésas,  te distraes mirando  por la ventana y ves que empieza un chaparrón, que los niños de la guardería están en el recreo, que las cuidadoras corren tras ellos, que ellos no quieren entrar a clase, que no se dejan coger, que abren los brazos agradeciendo la lluvia. Entonces aparte de calmar el alma, consigues que ésta sonría con una simpática imagen, que me hace recordar la sensación de felicidad y libertad que se siente cuando se es niño bajo la lluvia.