¿ Para qué están las correas ?

El sábado salía junto a mis hijos y mi hermana de la biblioteca. Cuando íbamos por un parque que existe junto a la misma, vimos a un señor paseando su perro sin correa. De pronto el perro ve a mi hijo, y sin ton ni son echa a correr y gruñir como un loco hacia él. Podéis imaginar el terror que me invadió. A mí, a él, a su hermana y a mi hermana. Aquel perro no tenía ganas de jugar, los gruñidos eran fuertes, como los ladridos, y si llega a coger a mi hijo, le hubiese hecho mucho daño, y no exagero. El susto fue muy grande, pero gracias que sólo quedó en eso.Tras perseguir a mi hijo unos metros, aún no sé como el perro se desvío del camino, y  no lo alcanzó. Con toda mi furia y rabia, recriminé al dueño. Os juro que si no hubiese sido por las disculpas del dueño, hubiese sido muy violenta con él.

No entiendo como pueden llevar a los perros sueltos en un parque. No lo entiendo. En mi vida he tenido 3 perros y siempre he sido muy respetuosa, jamás se me hubiese ocurrido soltar a mi perro en un lugar como ese. Es más nunca los había llevado sueltos, son animales,  nunca puedes saber lo que les pasa por la cabeza. Además ese perro no era de los considerados agresivos, era un labrador. Ahora mi hijo tiene terror a los perros, cuando sus primeros años los pasó junto a uno, y le encantaban. 

Esa misma mañana, acompañé a mi hermana a un concesionario de coches, quiere comprarse uno, el vendedor nos tomó por pareja de lesbianas. No tengo nada en contra, pero la verdad que fue divertido. Saliendo de allí vimos como la barrera de un parking golpeaba  en la cabeza de una chica, sin consecuencias, sin poder avisar, pero una imagen muy humorística ya que yo iba comentando: en esta vida no sabes lo que te espera, y el peligro puede estar en cualquier lugar.Y clong, el golpe. Y para  acabar la mañana,  por mi culpa se discutieron un matrimonio, amigos míos. 

Demasiada densidad, para un sábado por la mañana.