Érase una vez una mujer pegada a una lista

Hace un día de perros, lluvia y lluvia, más frío. El cielo está gris. Me he recorrido medio pueblo de lado a lado, con las útlimas compras. ¿ Recordáis el conejo de Alicia en el país de las maravillas con su reloj ? ¡ Dios mío! ¡ Dios mío ! ¡ Que tarde voy a llegar!, siempre decía, pues yo lo mismo.
Estoy intentando no dejar nada para útlima hora, pero parece que no. En el super no les funcionaba el envasado al vacío y ya me obligan a volver el viernes.
Mientras escribía la respuesta a los comentarios del anterior post, me ha dado un error la página y me ha dicho lo siguiente:
Estás enviando comentarios a demasiada velocidad. Un poco de calma.

Os dejo que sigo con más compras, uy que tarde es.

Llamarme rara pero……

En el cole de mis hijos, por Navidad, cada año la asociación de padres y madres tiene un detallito con los padres que formamos y pagamos la cuota.

A mí me parece estupendo que tengan el detalle, pero llamarme rara si queréis,   este año ha sido un regalo tan sexista que no he podido remediarlo y lo solté allí delante de todas las madres. El detalle en particular era para los niños un cubo rubik y para las niñas una taza de la serie patito feo. Como nunca me callo, aunque debería hacerlo más de una vez, les dije que se habían lucido que si se creían que las niñas no eran capaces de hacer un cubo rubik.

Me parece tan antiguo marcar estas diferencias, por que lo peor es que no te dejaban cambiar el detallito.

Siento si no os comento, pero estoy un poco liada con los preparativos navideños. Este año lo he dejado casi todo para última hora. Mal, muy mal, con lo que me gustaba planificar a mí y desde estoy en paro, todo lo contrario. Todavía no he cerrado el menú del día que recibimos invitados en casa.