En casa ajena

Cuando salgo de España, me gusta fijarme en detalles cotidianos de los habitantes del país que visito, para poder conocer sus costumbres.

En mi visita a Holanda, pude comprobar la necesidad que tienen sus habitantes de sentir la luz solar al ver los grandes ventanales de las casas. Lo que más me sorprendió es que en muchísimas de ellas no utilizaban cortinas para preservar su intimidad, lo que demuestra que holandeses no son muy curiosos.

En la playa de Scheveningen me encontré con una gran ventana  sin ningún tipo de protección y a través de la cual pude ver una magnífica cocina. No me pude contener, pegando el objetivo de mi cámara al cristal le hice esta foto, menos mal que el propietario/a de la misma no estaba.

¿ No os parece sacada de una revista de decoración rústica ?

Ésta es la cocina que algún día me gustaría tener en mi casa de campo, si la tuviese.